Hola,

«¿Qué NO haría Jesucristo?»

En fin. A mí en su día me contaron que Chuck Palahniuk era un bicho raro que había escrito algunas novelas destacables y otras muchas novelas para el olvido. En su día leí una, titulada Diario. Una novela que parecía estar a medio camino entre ambos extremos. Sin embargo, leer la que estoy reseñando hoy, Asfixia, es casi una total pérdida de tiempo. Esta vez sí estoy de acuerdo con la crítica de Lector mal-herido.

Y es que la historia (por decir algo) empieza bien, pero a medida que pasan las páginas, no tiene por dónde cogerla. En el caso de Diario. Una novela, una podía intentar abstraerse del mundo real y tratar de imaginar un sitio como Waytansea, y al final una conseguía ponerse en situación. Pero básicamente lo conseguías porque la propia narración tenía un cierto toque irreal que ayudaba un poco. Stephen King tiende a usar un dicho en sus novelas (o el traductor usa siempre el mismo, quién sabe): Si me engañas una vez, mejor para ti; pero si me engañas dos, mejor para mí. Esta vez no cuela, porque además el bueno de Chuck te intenta ubicar en el crudo mundo real, que es tan frío y tan malo y tan blablabla. El mundo personal de Palahniuk, ése en el que ambienta sus novelas, hubiera quedado muy bien en esta novela; pero en este caso, no consigo encontrar dicho mundo.

SPOILER:
En el mundo real, la gente tiende a pensar que, si haces algo considerado feo por ser sexual (ejemplo: meterte bolas por el recto y luego no ser capaz de sacártelas), pasarás mucha vergüenza yendo al médico, por lo que la solución es aguantar un poco y tal, y si no, pues ya irás al médico. Ya ha habido casos de gente que ha aguantado días e incluso semanas con objetos variopintos alojados en el intestino, por la vergüenza. Por eso no me trago que, en el universo paralelo de las novelas de Palahniuk, el protagonista se quede semanas con dos bolas chinas dentro del intestino: porque es lo que sucede muchas veces en el mundo real. Por cierto, este tipo de incidencias son mucho más comunes (en el mundo real) de lo que la gente se piensa... los sanitarios de urgencias ya no se sorprenden de casi nada, los pobres. Moraleja: si una vez te quedas con objetos extraños alojados en el intestino grueso, no esperes a tener una obstrucción intestinal. Ve al médico de inmediato.
FIN DEL SPOILER

¿Y cuál es la realidad en esta novela? Básicamente el morbo, que para eso es el motor publicitario y económico por excelencia. La novela nos cuenta las andanzas de un pavisoso que tuvo una infancia difícil porque su madre andaba por ahí medio loca, con activismos absurdos tales como cambiar de cajas los tintes de pelo de mujer para confundir los colores y que las señoras se tiñeran sin saberlo de un color distinto al comprado. Toda una subversiva, la mamaíta.

Por supuesto, la madre perdió finalmente la custodia del crío y acabó en prisión, pero de vez en cuando reaparecía al salir de la cárcel para llevarse al niño de al lado de las familias de acogida con el fin de que la acompañara en sus andanzas estúpidas. Y claro, eso le acabó traumatizando mucho. Pero no lo suficiente como para dejarla morir en el sanatorio mental, cuando el chico se hace adulto y su madre tiene Alzheimer y ya no come. Para nada. De hecho el muchacho deja sus estudios de Medicina y todo, para pagar la residencia. Y como sus trabajos basura (de nuevo el mundo real) no le dan para pagar, pues finge asfixiarse en los restaurantes con la comida, para que le "salven la vida". Resulta que la gente de a pie que te salva la vida, luego se pasa media vida mandándote cheques por correo.

Eso sí, el tío se ha ido a buscar unos entretenimientos de la hostia: se finge adicto al sexo para ir a reuniones a quedar con las sexoadictas y así follar todo lo que puede. Un tío listo, eso sí.

¿Se nota mucho que el pavisoso protagonista me cae mal? Voy a ser sincera: me pasé toda la novela deseando que le sucedieran putadas mucho peores que las que le acontecen. Y como no le sucedieron, me desencanté. En realidad, creo que ese es el principal motivo por el cual no me gusta esta novela. Eso, y que las situaciones no llegan a encajar, ni tampoco a ser hilarantes. El humor de Palahniuk es muy negro y tiende a estar presente por todas las páginas de sus obras, pero en esta novela falta humor por todas partes.

Francamente, a cualquiera que desee leer algo de Palahniuk, le recomendaría antes Nana (reseña pendiente en esta bitácora, aunque para el que tenga curiosidad, dejo el enlace a la reseña que ha hecho Rinzewind).